El duelo no es un adiós, es un "hasta luego"
Cuando nuestros compañeros peludos partieron, dejaron un silencio ensordecedor en casa. Sin embargo, con el tiempo, ese silencio se transforma en paz. El duelo es el precio que pagamos por un amor inmenso, y cada lágrima es un testimonio de la alegría que nos regalaron.
No se trata de olvidar, sino de aprender a recordar sin dolor. Imagina que tu amigo sigue corriendo libre, sin enfermedades ni cansancio, esperándote pacientemente al otro lado del arcoíris. Su energía no desaparece; se integra en la naturaleza que nos rodea.
"Mientras vivan en tu corazón, nunca se habrán ido realmente."